TERAPIA ASISTIDA CON ANIMALES, PARA NIÑOS CON NECESIDADES ESPECIALES
La relación que surge entre
los niños y los animales es un lazo natural, las mascotas se convierten en
grandes compañeros y ayudan a que nuestros hijos aprendan el valor de la responsabilidad.
Para los niños con discapacidades, esta compañía es especialmente valiosa, ya
que pueden presentar dificultades para hacer amistad con otros niños de su
edad, a causa de una baja autoestima. En estos casos los animales constituyen
una oportunidad de conectar al niño con
otro ser viviente, siendo este un aspecto extremadamente importante para el
desarrollo de cualquier niño.
La Terapia Asistida por
Animales les ofrece una experiencia llena de afecto sin condiciones y
proporciona oportunidades para la terapia física y emocional. Esto incluye la
terapia para el fortalecimiento de los músculos a través de paseos a caballo,
nadar con delfines, así como un impulso de confianza mediante los perros de
compañía. Estos animales promueven tanto la confianza como la autoestima,
motivando a los niños a interactuar y hacerse más fuertes.
Perros, caballos, delfines,
y hasta leones marinos, han ayudado a personas discapacitadas a conseguir o
recuperar el contacto con su entorno, o a desarrollar su capacidad de
comunicación, como en el caso de los afectados por algún trastorno como por
ejemplo el autismo.
Las investigaciones al
respecto han demostrado que los niños, que padecen algún tipo de discapacidad
pueden conseguir grandes beneficios si siguen terapias asistidas con animales
como perros y caballos, además son los animales preferidos para poner en
práctica este tipo de terapias, entre otras cosas, por ser los más accesibles
en nuestro medio. En el caso de los caballos, la equino terapia ofrece la
ventaja de ser una actividad que se realiza al aire libre y en contacto con la
naturaleza. La afectividad de este animal, que incluso es capaz de percibir las
limitaciones físicas y mentales de los pacientes, se conjuga con el efecto
terapéutico que ofrece su movimiento, y que aumenta el equilibrio, la
concentración y la autoestima de los afectados por discapacidades físicas o
psíquicas. Los perros son animales inteligentes y cariñosos que disfrutan con
la compañía humana y no necesitan hablar para transmitir su afecto, no juzgan a
las personas y no requieren un nivel de comunicación exigente; además, son
capaces de aprender a obedecer órdenes sencillas y se adaptan perfectamente a
la rutina que necesitan los niños con algún tipo de discapacidad.
El aspecto lúdico de este
tipo de terapias experimentales también contribuye a motivar a los pacientes y
facilita su participación. Aunque muchos animales podrían servir para este fin,
normalmente los más utilizados como terapeutas por su disponibilidad son:
LOS PERROS
Los perros muestran un
especial afecto y apego por los seres humanos y resulta fácil adiestrarlos.
Desde siempre han colaborado con las personas en la realización de numerosos
trabajos, así como en tareas de rescate, rastreo, como guías... Han demostrado
su capacidad para ayudar a personas ciegas o con otras discapacidades físicas,
y seguramente por esto se pensó en ellos para iniciar terapias con niños.
Además de ofrecer su
compañía, el perro puede aprender a obedecer al niño mediante órdenes
sencillas. El niño ya no es un ser dependiente, y se convierte en alguien
importante para otro ser que depende de él (en este caso el perro). En estudios
basados en terapias con perros se ha comprobado que niños que padecían algún
trastorno de tipo autista han desarrollado interacciones con el animal, tales
como contactos visuales repetidos, comprensión de algunas manifestaciones del
estado de ánimo del perro, como mover la cola cuando está contento, señales de
afecto e, incluso, han sido capaces de realizar, sin ayuda, acciones como
ponerle el collar para poder sacarle a pasear.
Los progresos, por supuesto,
son distintos dependiendo de las capacidades del niño y de su discapacidad, y
la terapia se debe completar con otro tipo de intervenciones. Los perros
elegidos para el tratamiento tienen que ser tranquilos y equilibrados, y estar
adiestrados para cumplir su misión. Normalmente las razas preferidas son el
golden retriever, el labrador y el pastor alemán.
Para cada situación se
plantean diversas dinámicas con profesionales y terapeutas, y los perros tienen
un rol de asistencia. Por ejemplo, en el caso de un niño autista, la
comunicación verbal que exige un animal es considerablemente inferior a la
que plantea un humano. Por ello, se trata de enseñar al niño a darle órdenes
sencillas al perro, como sentarse o levantarse.
El hecho de que una simple
palabra alcance para que el aquél obedezca, le permite al niño cambiar los
roles habituales y aprender a controlar algo de su propio entorno.
Según Javier Boracchia,
psicólogo social y educador canino, la Terapia facilitadora con perros puede
ser un recurso muy valioso para un trabajo interdisciplinario, pero no suple
ningún tratamiento convencional. En términos sencillos: puede aplicarse, pero
no en reemplazo de otras especialidades, puede ser complementaria o alternativa.
En definitiva, el trabajo con perros potencia el aprendizaje. Los perros modifican el entorno educativo y terapéutico, facilitando el logro de los objetivos, mejorando la calidad de vida y la integración social de niños con dificultades.
Los perros de terapia satisfacen la necesidad universal de los seres humanos para el contacto físico. En muchas ocasiones, las personas inhibidas que rehúyen del contacto físico con seres humanos, con gusto se acercan a los perros para acariciarlos.
Los perros de terapia
satisfacen la necesidad universal de los seres humanos para el contacto físico.
En muchas ocasiones, las personas inhibidas que rehúyen del contacto físico con
seres humanos, con gusto se acercan a los perros para acariciarlos.
Los perros sirven como motivación
para las distintas modalidades de tratamiento. Un niño con parálisis cerebral
que debe realizar ejercicios físicos de rehabilitación, los hace encantado
cuando participa un perro.
Los perros aceptan a las
personas incondicionalmente. No importa el aspecto físico; no importa la raza;
no importa la historia propia. Muchos niños y adolescentes de riesgo se han
sentido rechazados y la aceptación por parte de los perros les supone una
validación personal.
Es divertido ver qué cosas
puede hacer un perro. Incluso las personas a las que no les gustan los perros
pueden disfrutar viéndolos.
Se produce una mayor
estimulación mental como consecuencia de las oportunidades que los animales
proporcionan para comunicar con otras personas, evocando recuerdos del pasado,
y como entretenimiento. En situaciones tristes, la presencia de un animal sirve
para alegrar el ambiente, aumentar la diversión, la risa y el juego. Estas
distracciones positivas pueden ayudar a disminuir las sensaciones de
aislamiento.
LOS CABALLOS
La terapia asistida con
caballos ha demostrado su eficacia para mejorar el equilibrio y la movilidad, y
por esto se ha empleado en personas que sufren diferentes tipos de parálisis.
Pero también tiene efectos sobre la comunicación y el comportamiento, y puede
mejorar la calidad de vida de personas con necesidades especiales. La
equinoterapia es considerada por el paciente como una actividad recreativa, que
se realiza en un entorno agradable que ayuda a relajarse. Además, el caballo es
un animal muy inteligente que parece entender a las personas cuando intentan
comunicarse con él, y esto permite establecer un estrecho vínculo entre el
jinete y el caballo; así, la relación afectiva que establece el paciente con el
animal le permite desarrollar su capacidad de empatía, favoreciendo su
integración social y su capacidad de adaptación a diferentes situaciones.
Montar a caballo con fines
terapéuticos ha ayudado a niños con una amplia gama de discapacidades,
incluyendo el trastorno autista, el
abuso de sustancias, la esclerosis múltiple, distrofia muscular, la amputación,
trastornos del desarrollo, lesión de la médula espinal, lesión cerebral,
parálisis cerebral, trastornos convulsivos, visual y discapacidad auditiva,
trastornos del aprendizaje, problemas emocionales, trastornos de ansiedad,
problemas de comportamiento, entre otros.
Montar a caballo mejora el tono muscular, el
equilibrio, la postura, la coordinación motora, la concentración, la
autoconfianza y la autoestima. La equino terapia se puede adaptar a
las necesidades individuales, tales como el desarrollo de ejercicios
específicos para músculos específicos, estirándolos, tonificándolos y
fortaleciéndolos. El movimiento de balanceo de la marcha de un caballo
imita el movimiento natural de la pelvis durante la marcha, por lo que montar
entrena al cuerpo para moverse de la manera correcta, además de desarrollar los
músculos y mantener la coordinación necesaria para pararse y caminar.
Esto puede animar a los niños que no hablan para que le digan al caballo qué hacer. Una vez que el niño comienza a usar las palabras apropiadas, incluso el nombre del caballo, gana la confianza que conduce a un mayor desarrollo del habla.
Una vez que un niño se
siente con fuerza y confiado, esta actitud es evidente en su actitud hacia el
exterior. Van a notar que las personas a su alrededor los perciben de la misma
forma, independientemente de si están sentados en una silla de ruedas o si tienen
antecedentes de problemas emocionales. Una de las mejores cosas de la
equino-terapia es el hecho de que un niño se olvida de que está trabajando como
parte de un tratamiento, pues lo que hace realmente lo divierte.
LOS DELFINES
Estos simpáticos mamíferos
son muy alegres e inteligentes y se han conseguido muy buenos resultados cuando
se han empleado en la terapia con niños con algún tipo de discapacidad, como
por ejemplo los autistas. Los estudios que se han realizado sobre delfinoterapia
han revelado que la interacción con los delfines mejora la concentración y la
capacidad de comunicación de niños afectados por algún trastorno generalizado
del desarrollo.
La terapia asistida por
delfines para ayudar a niños con autismo hace años que se utiliza en otros
países europeos y en Estados Unidos. En España, la Consejeria de Bienestar
Social en colaboración con la Universidad Católica de Valencia y l’Oceanográfic
de las Ciudad de las Artes y las Ciencias, ha desarrollado experiencias con
esta terapia alternativa, con el fin de profundizar en el conocimiento de las
posibilidades de mejora que puede ofrecer a las personas con este trastorno.
BENEFICIOS
DE LA TERAPIA CON ANIMALES
Si bien aún no existe una
forma de cuantificar los resultados de las TAA, hay suficiente evidencia de los efectos
positivos del contacto con animales como:
* Ayuda al niño a tomar contacto con la realidad y a focalizar la atención.
* Favorece estados de ánimos positivos, tanto de los pacientes como del personal que lleva adelante la terapia y ayudan a superar la depresión.
* Produce mayores niveles de colaboración entre los pacientes y el personal.
* Estimula el contacto social y sirven de tema de conversación. Las personas reticentes al contacto físico suelen acercarse con gusto a acariciar a los animales, satisfaciendo esa necesidad universal.
* Ayuda al niño a tomar contacto con la realidad y a focalizar la atención.
* Favorece estados de ánimos positivos, tanto de los pacientes como del personal que lleva adelante la terapia y ayudan a superar la depresión.
* Produce mayores niveles de colaboración entre los pacientes y el personal.
* Estimula el contacto social y sirven de tema de conversación. Las personas reticentes al contacto físico suelen acercarse con gusto a acariciar a los animales, satisfaciendo esa necesidad universal.
* Incentiva las distintas
modalidades de tratamiento. Por ejemplo, niños con parálisis cerebrales que
deben ejercitarse, lo hacen más a gusto si participa un animal.
* Ayuda a salir del egocentrismo de ciertas enfermedades mentales, pensar y hablar de otro, empatizar, compartir. Enseñan la empatía, la aceptación y la confianza mutua. Por ejemplo Los perros abren una vía de comunicación emocionalmente segura con los niños, que no se sienten juzgados.
* Genera ilusión y expectativas, lo cual hace de motivador
* Ayuda a salir del egocentrismo de ciertas enfermedades mentales, pensar y hablar de otro, empatizar, compartir. Enseñan la empatía, la aceptación y la confianza mutua. Por ejemplo Los perros abren una vía de comunicación emocionalmente segura con los niños, que no se sienten juzgados.
* Genera ilusión y expectativas, lo cual hace de motivador
* Enseña la responsabilidad y refuerza la autoestima, especialmente si el niño está involucrado de alguna manera con el cuidado del animal.
* Resulta entretenida hasta para personas a las que en sí no les gustan los animales.
* Estimula la risa, la diversión y el juego, lo cual resulta una distracción positiva en el ambiente de trabajo y ayuda a disminuir las sensaciones de aislamiento.




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