martes, 9 de junio de 2015

 


TERAPIA ASISTIDA CON ANIMALES, PARA NIÑOS CON NECESIDADES ESPECIALES




La relación que surge entre los niños y los animales es un lazo natural, las mascotas se convierten en grandes compañeros y ayudan a que nuestros hijos aprendan el valor de la responsabilidad. Para los niños con discapacidades, esta compañía es especialmente valiosa, ya que pueden presentar dificultades para hacer amistad con otros niños de su edad, a causa de una baja autoestima. En estos casos los animales constituyen una oportunidad de conectar  al niño con otro ser viviente, siendo este un aspecto extremadamente importante para el desarrollo de cualquier niño.

La Terapia Asistida por Animales les ofrece una experiencia llena de afecto sin condiciones y proporciona oportunidades para la terapia física y emocional. Esto incluye la terapia para el fortalecimiento de los músculos a través de paseos a caballo, nadar con delfines, así como un impulso de confianza mediante los perros de compañía. Estos animales promueven tanto la confianza como la autoestima, motivando a los niños a interactuar y hacerse más fuertes.

Perros, caballos, delfines, y hasta leones marinos, han ayudado a personas discapacitadas a conseguir o recuperar el contacto con su entorno, o a desarrollar su capacidad de comunicación, como en el caso de los afectados por algún trastorno como por ejemplo el  autismo.

Las investigaciones al respecto han demostrado que los niños, que padecen algún tipo de discapacidad pueden conseguir grandes beneficios si siguen terapias asistidas con animales como perros y caballos, además son los animales preferidos para poner en práctica este tipo de terapias, entre otras cosas, por ser los más accesibles en nuestro medio. En el caso de los caballos, la equino terapia ofrece la ventaja de ser una actividad que se realiza al aire libre y en contacto con la naturaleza. La afectividad de este animal, que incluso es capaz de percibir las limitaciones físicas y mentales de los pacientes, se conjuga con el efecto terapéutico que ofrece su movimiento, y que aumenta el equilibrio, la concentración y la autoestima de los afectados por discapacidades físicas o psíquicas. Los perros son animales inteligentes y cariñosos que disfrutan con la compañía humana y no necesitan hablar para transmitir su afecto, no juzgan a las personas y no requieren un nivel de comunicación exigente; además, son capaces de aprender a obedecer órdenes sencillas y se adaptan perfectamente a la rutina que necesitan los niños con algún tipo de discapacidad.


El aspecto lúdico de este tipo de terapias experimentales también contribuye a motivar a los pacientes y facilita su participación. Aunque muchos animales podrían servir para este fin, normalmente los más utilizados como terapeutas por su disponibilidad son:


LOS PERROS                    
                                  


Los perros muestran un especial afecto y apego por los seres humanos y resulta fácil adiestrarlos. Desde siempre han colaborado con las personas en la realización de numerosos trabajos, así como en tareas de rescate, rastreo, como guías... Han demostrado su capacidad para ayudar a personas ciegas o con otras discapacidades físicas, y seguramente por esto se pensó en ellos para iniciar terapias con niños.

Además de ofrecer su compañía, el perro puede aprender a obedecer al niño mediante órdenes sencillas. El niño ya no es un ser dependiente, y se convierte en alguien importante para otro ser que depende de él (en este caso el perro). En estudios basados en terapias con perros se ha comprobado que niños que padecían algún trastorno de tipo autista han desarrollado interacciones con el animal, tales como contactos visuales repetidos, comprensión de algunas manifestaciones del estado de ánimo del perro, como mover la cola cuando está contento, señales de afecto e, incluso, han sido capaces de realizar, sin ayuda, acciones como ponerle el collar para poder sacarle a pasear.

Los progresos, por supuesto, son distintos dependiendo de las capacidades del niño y de su discapacidad, y la terapia se debe completar con otro tipo de intervenciones. Los perros elegidos para el tratamiento tienen que ser tranquilos y equilibrados, y estar adiestrados para cumplir su misión. Normalmente las razas preferidas son el golden retriever, el labrador y el pastor alemán.

Para cada situación se plantean diversas dinámicas con profesionales y terapeutas, y los perros tienen un rol de asistencia. Por ejemplo, en el caso de un niño autista, la comunicación verbal que exige un animal es considerablemente inferior a la que plantea un humano. Por ello, se trata de enseñar al niño a darle órdenes sencillas al perro, como sentarse o levantarse.

El hecho de que una simple palabra alcance para que el aquél obedezca, le permite al niño cambiar los roles habituales y aprender a controlar algo de su propio entorno.
Según Javier Boracchia, psicólogo social y educador canino, la Terapia facilitadora con perros puede ser un recurso muy valioso para un trabajo interdisciplinario, pero no suple ningún tratamiento convencional. En términos sencillos: puede aplicarse, pero no en reemplazo de otras especialidades, puede ser complementaria o alternativa.


En definitiva, el trabajo con perros potencia el aprendizaje. Los perros modifican el entorno educativo y terapéutico, facilitando el logro de los objetivos, mejorando la calidad de vida y la integración social de niños con dificultades.

Los perros de terapia satisfacen la necesidad universal de los seres humanos para el contacto físico. En muchas ocasiones, las personas inhibidas que rehúyen del contacto físico con seres humanos, con gusto se acercan a los perros para acariciarlos.
Los perros de terapia satisfacen la necesidad universal de los seres humanos para el contacto físico. En muchas ocasiones, las personas inhibidas que rehúyen del contacto físico con seres humanos, con gusto se acercan a los perros para acariciarlos.
Los perros sirven como motivación para las distintas modalidades de tratamiento. Un niño con parálisis cerebral que debe realizar ejercicios físicos de rehabilitación, los hace encantado cuando participa un perro.

Los perros aceptan a las personas incondicionalmente. No importa el aspecto físico; no importa la raza; no importa la historia propia. Muchos niños y adolescentes de riesgo se han sentido rechazados y la aceptación por parte de los perros les supone una validación personal.

Es divertido ver qué cosas puede hacer un perro. Incluso las personas a las que no les gustan los perros pueden disfrutar viéndolos.

Se produce una mayor estimulación mental como consecuencia de las oportunidades que los animales proporcionan para comunicar con otras personas, evocando recuerdos del pasado, y como entretenimiento. En situaciones tristes, la presencia de un animal sirve para alegrar el ambiente, aumentar la diversión, la risa y el juego. Estas distracciones positivas pueden ayudar a disminuir las sensaciones de aislamiento.

  
LOS CABALLOS
                  

La terapia asistida con caballos ha demostrado su eficacia para mejorar el equilibrio y la movilidad, y por esto se ha empleado en personas que sufren diferentes tipos de parálisis. Pero también tiene efectos sobre la comunicación y el comportamiento, y puede mejorar la calidad de vida de personas con necesidades especiales. La equinoterapia es considerada por el paciente como una actividad recreativa, que se realiza en un entorno agradable que ayuda a relajarse. Además, el caballo es un animal muy inteligente que parece entender a las personas cuando intentan comunicarse con él, y esto permite establecer un estrecho vínculo entre el jinete y el caballo; así, la relación afectiva que establece el paciente con el animal le permite desarrollar su capacidad de empatía, favoreciendo su integración social y su capacidad de adaptación a diferentes situaciones.

Montar a caballo con fines terapéuticos ha ayudado a niños con una amplia gama de discapacidades, incluyendo el trastorno  autista, el abuso de sustancias, la esclerosis múltiple, distrofia muscular, la amputación, trastornos del desarrollo, lesión de la médula espinal, lesión cerebral, parálisis cerebral, trastornos convulsivos, visual y discapacidad auditiva, trastornos del aprendizaje, problemas emocionales, trastornos de ansiedad, problemas de comportamiento, entre otros.

 Montar a caballo mejora el tono muscular, el equilibrio, la postura, la coordinación motora, la concentración, la autoconfianza y la autoestima. La equino terapia se puede adaptar a las necesidades individuales, tales como el desarrollo de ejercicios específicos para músculos específicos, estirándolos, tonificándolos y fortaleciéndolos.  El movimiento de balanceo de la marcha de un caballo imita el movimiento natural de la pelvis durante la marcha, por lo que montar entrena al cuerpo para moverse de la manera correcta, además de desarrollar los músculos y mantener la coordinación necesaria para pararse y caminar.

Esto puede animar a los niños que no hablan para que le digan al caballo qué hacer. Una vez que el niño comienza a usar las palabras apropiadas, incluso el nombre del caballo, gana la confianza que conduce a un mayor desarrollo del habla.


Una vez que un niño se siente con fuerza y confiado, esta actitud es evidente en su actitud hacia el exterior. Van a notar que las personas a su alrededor los perciben de la misma forma, independientemente de si están sentados en una silla de ruedas o si tienen antecedentes de problemas emocionales. Una de las mejores cosas de la equino-terapia es el hecho de que un niño se olvida de que está trabajando como parte de un tratamiento, pues lo que hace realmente lo divierte.
LOS DELFINES
         

       
Estos simpáticos mamíferos son muy alegres e inteligentes y se han conseguido muy buenos resultados cuando se han empleado en la terapia con niños con algún tipo de discapacidad, como por ejemplo los autistas. Los estudios que se han realizado sobre delfinoterapia han revelado que la interacción con los delfines mejora la concentración y la capacidad de comunicación de niños afectados por algún trastorno generalizado del desarrollo.

La terapia asistida por delfines para ayudar a niños con autismo hace años que se utiliza en otros países europeos y en Estados Unidos. En España, la Consejeria de Bienestar Social en colaboración con la Universidad Católica de Valencia y l’Oceanográfic de las Ciudad de las Artes y las Ciencias, ha desarrollado experiencias con esta terapia alternativa, con el fin de profundizar en el conocimiento de las posibilidades de mejora que puede ofrecer a las personas con este trastorno.

BENEFICIOS DE LA TERAPIA CON ANIMALES

Si bien aún no existe una forma de cuantificar los resultados de las TAA, hay suficiente evidencia de los efectos positivos del contacto con animales como:

* Ayuda al niño a tomar contacto con la realidad y a focalizar la atención.

* Favorece estados de ánimos positivos, tanto de los pacientes como del personal que lleva adelante la terapia y ayudan a superar la depresión.

* Produce mayores niveles de colaboración entre los pacientes y el personal.

* Estimula el contacto social y sirven de tema de conversación. Las personas reticentes al contacto físico suelen acercarse con gusto a acariciar a los animales, satisfaciendo esa necesidad universal.
* Incentiva las distintas modalidades de tratamiento. Por ejemplo, niños con parálisis cerebrales que deben ejercitarse, lo hacen más a gusto si participa un animal.

* Ayuda a salir del egocentrismo de ciertas enfermedades mentales, pensar y hablar de otro, empatizar, compartir. Enseñan la empatía, la aceptación y la confianza mutua. Por ejemplo Los perros abren una vía de comunicación emocionalmente segura con los niños, que no se sienten juzgados.

* Genera ilusión y expectativas, lo cual hace de motivador 

* Enseña la responsabilidad y refuerza la autoestima, especialmente si el niño está   involucrado de alguna manera con el cuidado del animal.

* Resulta entretenida hasta para personas a las que en sí no les gustan los animales.

* Estimula la risa, la diversión y el juego, lo cual resulta una distracción positiva en el ambiente de trabajo y ayuda a disminuir las sensaciones de aislamiento.




 Colaboracion de : Dincen Yamile Villamizar

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